domingo, 20 de octubre de 2013


Paola Ayala, Científica del Ecuador
 
 
 
 
Paola Ayala, trabaja en la Facultad de Física de la Universidad de Viena, Austria, como becaria de la Unión Europea. 
 
Esta científica desarrolla investigaciones en estructuras moleculares de carbono para aplicaciones tanto en la industria de semiconductores, como en biología a nano-escala.

En el laboratorio para el cual trabaja, producen estos materiales y también analizan sus propiedades mecánicas y electrónicas. La nano-escala es una medida extremadamente pequeña que permite trabajar y manipular las estructuras moleculares y sus átomos.
 
Trabaja con partículas del tamaño de una millonésima parte de un milímetro. En ese centro de investigación producen estos materiales y analizan sus propiedades mecánicas y electrónicas. Se graduó en el Ecuador en la Escuela Politécnica Nacional, hizo sus estudios de PhD en un programa combinado en Brasil y Alemania. Su área es Física de Semiconductores y Ciencia de Materiales.
 
 
Este video nos da una reseña de los estudios y la profesión de Paola Ayala:
 
 
 
Bibliografía:
 
 
 

 




Combustible de Segunda Generación.

 
Combustible de Segunda Generación.

Un grupo de científicos ecuatorianos liderado por el PHD Javier Carvajal director del Centro Neotropical para la Investigación de la Biomasa mediante sus investigaciones se dieron cuenta que es posible ahorrar en combustible gracias a un almidón que es capaz de fermentar el azúcar en desechos agroindustriales, como consecuencia se obtiene etano, se trata de un compuesto químico que ayudaría a la disminución de la dependencia del petróleo, este compuesto recibió el nombre de "Candida carvajalis", el compuesto fue hallado en el plantas  y maderas de la Amazonía del Ecuador.

No es la primera vez que se investiga sobre los recursos sostenibles del etanol, su ventaja es que no contamina el medio ambiente y que desde 2008 en el laboratorio de Bioquímica de la Universidad Católica del Ecuador se puso en marcha la propuesta para general este tipo de combustible, con el financiamiento de Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología del Ecuador (senescyt) aportó con $1 664 602,50 millones.
Estas investigaciones se verán reforzadas con la  con la construcción de una biorefineria, en Nayón, al norte de Quito, que podrá producir hasta 60 mil litros anuales de etanol, además del biogás que abastecería de energía a la misma.
"Si nosotros fuésemos capaces de utilizar todos los desechos agroindustriales que tenemos en las plantaciones grandes del Ecuador, podríamos reemplazar un 16% del consumo de gasolinas en el país", indicó (Carvajal 2010 ).
"El etanol combustible elimina la acumulación de Co2 en la atmósfera, no quiere decir que no lo produzca, lo que pasa es que ese Co2 es el mismo que se encuentra en el reciclaje natural de la biósfera, no es un Co2 que se produce por la combustión de carbonos archivados en el subsuelo", señala (Carvajal 2010).


 
 
 
REFERENCIAS:
 
 
 
 

EDWIN CEVALLOS Y SU DESCUBRIMIENTO EN EL BIRM

Médico quiteño busca fórmula para aumentar vida de la gente




Edwin Cevallos, médico, investigador y creador del Biological Immune Response Modulator, más conocido como BIRM, cambió la vida de miles de personas alrededor del mundo.

 El galeno Edwin Cevallos, de 70 años,  atiende a   pacientes con varias enfermedades en su  consultorio  en  Quito. Él descubrió su vocación cuando apenas era un niño. Foto: EDISON SERRANO |  El Telégrafo
El galeno Edwin Cevallos, de 70 años, atiende a pacientes con varias enfermedades en su consultorio en Quito. Él descubrió su vocación cuando apenas era un niño. Foto: EDISON SERRANO | El Telégrafo












A los siete años descubrió que su vocación era la medicina. Su madre, Luz América Arellano, era hipertensa y cuando supo que padecía de epistaxis -es decir, sangrado por las fosas nasales- buscó un médico. Al ver que el dolor de su madre disminuyó cuando  el doctor le aplicó una inyección, se maravilló con  “los milagros” que hacen  los medicamentos y confirmó su vocación.
“Cuando tuve que decidir mi profesión, opté por la medicina, aún sabiendo cuan duro y difícil era sobresalir en ella. Había -y todavía hay- dificultades que vencer para llegar a ser demandado profesionalmente”.
Ahora, 63 años después, Edwin Cevallos Arellano es el  creador del  modulador anti-retrovirus e inmune BIRM,  con el cual atiende a   pacientes con enfermedades  “incurables” en su  consultorio  en  Quito. En el lugar    destacan   varias fotografías con  su esposa  Frescya Rosillo Veintimilla e hijos  María Fernanda (42 años), Bonnye Mishel (41) y David (35).
El galeno,  nacido el  10 de enero de 1942, se graduó de bachiller  en el colegio  Mejía y obtuvo el título de médico en  la Universidad Central del Ecuador. Pero sus aspiraciones iban más allá y se   especializó en Oncología Médica y Radioterapia en la Universidad Autónoma de México.
Y todavía sonrié   emocionado  cuando relata cómo alcanzó  el mayor logro de sus investigaciones: el Biological Immune Response Modulator,  conocido como BIRM, en   1978. “El producto modula el sistema inmunológico, es decir, que si padezco de sistema inmunológico deprimido, lo eleva y lo pone en equilibrio. Es capaz de controlar 62 enfermedades que los libros de medicina dicen que son intratables,  entre ellas, las degenerativas, autoinmunes y el cáncer. Incluso hay enfermedades como la alergia, asma, lupus y  artritis  en las que este producto detiene la exacerbación e impide el aumento transitorio de los síntomas”.
A más de ser editor de la revista Discovery Salud (España), es fundador de la Sociedad Ecuatoriana de Hepatología (desde 1974), miembro de la Sociedad de Avance de la Ciencia (1994), de la Sociedad Internacional de Investigación del Sida (1994), de la Sociedad Científica de Nueva York (1998) y de la  Sociedad National Geographic (2000).
Hacer  investigación   era su meta y  tomó decisiones importantes en su vida para lograrlo. Primero ingresó al Hospital Militar de Quito en el área de Dermatología y Radioterapia para postularse como  subteniente del Ejército Ecuatoriano. Años después, ante el decreto del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, pasó a formar parte del equipo médico del batallón y tras ascender a Teniente le dieron el pase a la Amazonía, en donde  descubrió que el pueblo Shuar curaba a  sus heridos y enfermos con  plantas. Tiempo después   solicitó la baja de las FF.AA. para continuar con la especialización.
Y mientras observa por la ventana de su consultorio, dice estar satisfecho con los logros alcanzados a base de estudio y esfuerzo. Su desempeño académico le permitió   ingresar  directamente como residente de segundo año a la Universidad Autónoma de México.
Toma una pausa y reconoce que esa experiencia le permitió identificar que  el 80% de los medicamentos recetados  para contrarrestar el cáncer  provenía de plantas capaces de matar a las células cancerosas.
El oncólogo nunca se imaginó que este descubrimiento sería la esencia del producto que cambió su vida y la de miles de personas.
Con la experiencia de los Shuar, en 1976 regresó a Ecuador para buscar en la Amazonía estas plantas que se convertirían en los componentes esenciales de su nuevo producto. Estudió más de 1.500 especies vegetales para establecer cuales tenían efecto positivo. Entre ellas destacó las 16 variedades de Dulcamara, una planta herbácea que puede llegar a los cuatro metros de altura.
Recuerda que un año después analizó el nivel de toxicidad del posible medicamento, sin saber que el resultado sería “una promesa de vida”; frase que utilizó para dar a conocer su nuevo producto.
Mientras buscaba un documento entre tanta carpeta que había en su escritorio, mencionó que este producto fue considerado para recibir el Premio Nobel de Medicina, a razón del Congreso Mundial de Medicina Natural en España, a mediados del 2005. Este evento contó con la presencia de 100 participantes provenientes de diferentes países. Los asistentes consideraron que la calidad del BIRM es excelente, razón por la cual debería tener reconocimiento a nivel mundial.
“Este producto necesita reconocimiento internacional porque se trata de un producto preventivo y mucho más. Nunca van a encontrar otro en el mercado con cero nivel de toxicidad, que actúe inmediatamente, que sirva para enfermedades incurables y que cueste tan poco”.
Recordó que el  primer país en el que se vendió el BIRM fue en Colombia, mientras fijaba su mirada en su reloj de arena. Pero también mencionó que en 1980 decenas de médicos mexicanos invirtieron 10 mil dólares mensuales en su investigación, ya que consideran que todas las especialidades se pueden beneficiar de este producto. “Tal es el caso de los quimioterapeutas, que confirmaron la reducción de  la toxicidad de sus pacientes en un 80%, así como las náuseas y vómitos”.
Confiesa que una de sus mayores satisfacciones se dio en 1998, cuando Luc Montagnier (descubridor del VIH) lo invitó a París, donde juntos analizaron 198 casos de pacientes en etapa terminal de sida, quienes después de ingerir el BIRM se volvieron seropositivos.
Moviendo sus manos explicó que el BIRM impidió que el virus del sida que circulaba por el linfocito T se activara, mediante el fenómeno inmunológico de muerte programada.
Otro de sus mayores logros fue en el año 2000, cuando la Universidad Autónoma de Madrid mostró interés en su producto y lo nombró su investigador. Un año después obtuvo el mismo nombramiento por parte de la Universidad de Miami, institución que ha considerado su investigación como una de las más importantes en la historia de la medicina.
Con un ligero suspiro reveló que en el 2007 gran parte del Ministerio de Salud de EE.UU. contribuyó a su investigación con 1 millón 200 mil dólares, a razón del éxito de cinco conferencias que el oncólogo expuso en el Lion Hotel California.
Pero una expresión de tristeza invadió su rostro cuando confesó que ha recibido amenazas y sobornos para revelar su secreto: “En estos 24 años que llevo de investigación, mi familia ha sufrido conmigo, ya que he recibido amenazas desde particulares hasta institutos de salud. Por esta información me ofrecen millones de dólares y no se las vendo porque creo que debe quedar como un ícono, para que los jóvenes médicos aprendan que el trabajo investigativo es lo que vale la pena”.
A la ves como referencia tenemos a ecuadorinmediato.com ahí podemos encontrar el link dónde esta todo su estudio que del BIRM y todo lo que fue necesario hacer hasta llegar al BIRM :

sábado, 19 de octubre de 2013


Física cuántica aplicada con Fotones individuales


Segun Thomas A. en 1905, Albert Einstein publicó su ingeniosa explicación del efecto fotoeléctrico por la que le concedieron el Premio Nobel de Física en 1921. En su ensayo, explicaba la emisión de electrones desde una placa de metal por la absorción de partículas de luz (o fotones), una tesis que se oponía a la imagen clásica de las ondas. Todavía hoy, el fotón es el elemento que se utiliza siempre para poner a prueba las bases de la física cuántica frente a una interpretación puramente clásica de la naturaleza.

A comienzos de los años ochenta del siglo pasado, empezaron a verse propuestas que extendían las aplicaciones clásicas y convencionales en el campo del tratamiento de la información al mundo cuántico. El Premio Nobel R. P. Feynman sugirió que se utilizaran los estados mecánicos cuánticos para sustituir los bits clásicos en un ordenador. Pronto se descubrieron algoritmos que probaban la superioridad de esos ordenadores cuánticos sobre los clásicos en determinadas situaciones. Aunque dichos sistemas se encuentran todavía hoy en una fase muy naciente de desarrollo, sus fascinantes perspectivas han incrementado enormemente nuestros conocimientos sobre la mecánica cuántica. En los conceptos modernos de la informática cuántica, los fotones son especialmente importantes como transmisores de bits cuánticos.
La criptografía cuántica, que es una segunda aplicación importante de los fotones individuales, fue un descubrimiento de C. H. Bennett y G. Brassard en 1984. Permite la transmisión segura de datos privados sin posibilidad de escuchas. Se codifica una clave criptográfica en la polarización de una secuencia de fotones individuales aislados, que se transfieren entre interlocutores remotos. La seguridad del sistema reside en el llamado Teorema de la no clonación, una ley fundamental de la física cuántica, que impide que un tercero intercepte la clave cuántica y copie a la perfección los fotones detectados (y, por tanto, eliminados). En su lugar, se introducen en el canal de transmisión más interferencias que el emisor y el receptor pueden descubrir a tiempo. Entonces pueden cortar su comunicación después de transmitir una clave no utilizada pero antes de que se hayan transmitido datos privados.

Para las transmisiones a grandes distancias, el fotón es hoy el único portador cuántico de información que resulta razonable. Hace poco, algunos grupos de investigadores en Estados Unidos hicieron demostraciones de transmisiones a más de 200 kilómetros. Existen ya varios sistemas comerciales de comunicación cuántica que se han utilizado, por ejemplo, para transferencias bancarias seguras o para la comunicación de resultados electorales en el cantón suizo de Ginebra.

A pesar de su carácter básico, los fotones individuales no son fáciles de generar. Casi todas las fuentes naturales de luz suelen emitir fotones múltiples y no partículas individuales por unidad de tiempo, incluso en el caso de la alta atenuación.

Un método muy empleado es el de la conversión paramétrica descendente, en la que un fuerte campo de láser "bombea" un cristal no lineal. Con una probabilidad determinada, un fotón de láser se convierte en un par de fotones de media frecuencia. La detección del primer fotón anuncia la presencia del segundo con gran nivel de acierto. Sin embargo, como se trata de un proceso aleatorio, no es posible generar fotones individuales a voluntad. Una alternativa son los emisores cuánticos individuales, sistemas físicos con niveles de energía diferenciados que emiten un fotón individual cada vez mediante descomposición espontánea. El prototipo de uno de estos emisores cuánticos es una transición electrónica diferenciada en un átomo. En estos sistemas, una pulsación láser empuja un átomo a un estado de excitación en el que un electrón posee más energía. Desde ese estado, el electrón puede descomponerse y volver a su estado inicial, y pierde la energía sobrante mediante la emisión de un fotón individual. La emisión de un átomo individual aislado se caracteriza por una elevada pureza. Sin embargo, la complejidad técnica de las trampas para atrapar átomos individuales ha limitado este sistema a la investigación básica hasta ahora. En la actualidad existen otros muchos sistemas: por ejemplo, las moléculas de tintes y los defectos de color en los cristales de diamante pueden utilizarse como fuentes de fotones individuales utilizando técnicas microscópicas normales en condiciones ambientales.

Pero las aplicaciones como las transmisiones de criptografía cuántica necesitan dispositivos de fotones individuales que ofrezcan gran eficacia y un bajo coste de materiales. Aquí, los llamados puntos cuánticos tienen grandes posibilidades de cubrir esas necesidades. Los puntos cuánticos son estructuras semiconductoras de unos cuantos nanómetros de tamaño, que se preparan sobre láminas semiconductoras. Debido a su tamaño, un punto cuántico posee propiedades ópticas similares a las de un átomo individual. Mediante la elección apropiada de formas y materiales, los puntos cuánticos pueden ofrecer una gama de longitudes de onda accesibles, desde los rayos ultravioletas hasta los infrarrojos. Pero su mayor ventaja es su compatibilidad con la tecnología de chips actual. Gracias a ella es posible la integración de los puntos cuánticos en pequeños dispositivos microelectrónicos, lo cual los hace atractivos para el desarrollo de aparatos comerciales.

Sin embargo, hasta ahora, todo esto se ha visto entorpecido por la necesidad de enfriar con métodos criogénicos las fuentes de puntos cuánticos para obtener una emisión eficiente de fotones individuales. Normalmente, hay que enfriar los sistemas hasta por debajo de -170°C con helio líquido o nitrógeno líquido. Hace poco, en el Institut Néel en Grenoble (Francia), desarrollamos unos puntos cuánticos integrados en cables semiconductores de 10 nanómetros de grosor con los que conseguimos el funcionamiento de una fuente de fotones individuales a -50°C. Aunque todavía no es el objetivo deseado, que es poder hacerlo a temperatura ambiente, sí se permite un enfriamiento eléctrico compacto y de bajo coste utilizando elementos de Peltier.

Las tecnologías cuánticas pueden llegar a tener una influencia en nuestra sociedad similar a la que ha tenido el desarrollo de los ordenadores en el siglo anterior y el actual. Aunque todavía es difícil prever qué repercusiones pueden tener los ordenadores cuánticos en las tecnologías futuras, las comunicaciones seguras gracias a las transmisiones criptográficas cuánticas ya han superado las pruebas iniciales. Sobre todo las fuentes de fotones individuales han demostrado ser un factor importante en este campo fascinante y todavía en pañales.

Thomas Aichele, Humboldt-Universidad de Berlín, institución miembro de la plataforma para promover el talento y difundir las ideas más innovadoras Atomium Culture.




España. Ecuadorciencia.org.articulos10445